11/4/16

Controlado por tus impulsos.

Eran las nueve de la noche y tenía que volver a mi casa. Mi amiga se había quedado dormida muy profundamente así que, como siempre, me acompañaste hasta la reja que separa el barrio donde vivis del exterior.

Como siempre, nuestra rutina de ir hablando
 hasta que nos tenemos que despedir.
Como siempre, esa tensión al momento de saludarnos, 
como si estuviéramos esperando algo del otro.
 Como siempre, caminé sin volver mi mirada 
hacia atrás para verte por última vez. 
Como siempre, me sumí en la música
para comenzar a pensar.

Caminando por la oscura calle desierta, estaba escuchando música tranquilamente hasta que sentí que alguien corría hacia mi, giré para estar atenta a cualquier cosa que pudiera llegar a pasar y te vi sonriendo a mi lado, exhausto por correr las cuadras que apresurada había caminado. Mis ojos se abrieron de la sorpresa -¡¿Qué haces acá?! ¡Es tarde!- Exclamé, me preocupaba que algo te pasara- Es que me sentía culpable si te dejaba ir sola de noche-La inocencia en tu mirada me derretía, volviendo a tu casa, no dejaste de pensar en lo que acababa de pasar y volviste corriendo a mi lado para hacerme compañía y no dejarme sola-¡No, no! ¡Volvé a tu casa! No me voy a mover de acá hasta que vuelvas.- Te insistí, aunque por dentro quería que te quedes conmigo pero seguiste caminando hacia delante ignorando mis palabras, corrí hacia donde estabas y tiré de tu brazo hacia atrás para que regreses pero la fuerza de un pigmeo no es suficiente para mover una persona tan alta -No voy a volver, te voy a acompañar aunque no quieras- Me lo dijiste entre sonrisas pero con mucha decisión así que accedí pero con la condición que esa sea la única y última vez que lo hicieras, llegamos a la parada del colectivo y para serte sincera, no quería que el colectivo viniera rápido, quería quedarme con vos ahí. Para mi mala suerte, vino rápido, te quedaste parado hasta que subí y a través de la ventana de éste, te saludé con la mano acompañada de una sonrisa, esperaste hasta que el colectivo arrancara para volver a tu casa.
Como toda promesa, se rompió porque volviste a acompañarme una vez más hasta la parada, después de haberte insistido mil veces que no lo hagas, volviste a ignorar mis súplicas y caminaste hacia delante, en el camino llegamos al acuerdo que ibas a quedarte unas cuadras antes para no alejarte tanto. Al momento de despedirnos, nos quedamos quietos, en silencio, como si estuviéramos esperando algo. No pude reaccionar y te dije "Bueno, chau" y, nerviosa, me di media vuelta sin saludarte -¿No me vas a saludar?-  Me volví a girar hacia donde estabas vos y te miré - ¡Ay pero vení acá!- Dijiste sonriéndome, me saludaste con un beso en la mejilla, como de costumbre y me fui...
¿Por qué haces todo ésto? ¿Por qué me complicas las cosas?